Economía apícola
He recibido muchas consultas sobre cual es la mejor manera de acrecentar el número de nuestras colmenas pues los resultados que se consiguen con las técnicas en uso de división de colmenas no son muy alentadores, pues me han comunicado (tengo los testimonios en mano) que por lo general, se pierden la mitad de los núcleos armados.
Esto pasado a cifras quiere decir:
Supongamos un apicultor que tiene dentro del número de sus colmenas, diez colmenas fuertes, (que son las que se usan para hacer divisiones) y que si hace las cosas bien, con prudencia, arma dos núcleos por cada colmena al dividirlas con lo que pasaría de tener 10 colmenas fuertes a tener 20 núcleos.
Es necesario aclarar aquí que si el apicultor no es prudente y aumenta la cantidad de núcleos obtenidos por colmena, las pérdidas, sin duda alguna, serán superiores.
Según los comentarios (yo no tengo experiencia en esto porque no nucleo ni aunque me obligaran) las pérdidas generalmente rondan el 50%, lo que quiere decir, que sin contar el costo de material, mano de obra y movilidad, al apicultor le quedarían 10 núcleos, lo que significa que en realidad hizo trueque, a pura pérdida claro, de 10 colmenas fuertes por 10 núcleos, que si los compañeros de esos núcleos sobrevivientes desaparecieron, ellos no deben ser muy brillantes, como es lógico deducir.
Este tema en el que me piden consejo y ayuda, pertenece, aunque es posible que pase desapercibido, al tema mayor de la Economía Apícola, tema este no bien meditado ni discutido lo suficiente ni de manera exhaustiva como debería serlo.
El tema de fondo es como se recorre el camino que nos lleva a todos los que intervenimos en apicultura, desde la colmena inicial, la primera que se tiene, hasta el número de colmenas que cada cual sueña o logra tener, que no es lo mismo soñar tener muchas colmenas, que tenerlas.
Para pasar del sueño de tener muchas colmenas empezando con la primera que tenemos, y lograr tenerlas en la realidad, hay una manera, un modo, un método, que está basado en Economía Apícola y del que por lo que he observado por muchísimos años, no se habla.
Paso entonces a explicar este método.
Este tema de economía apícola trata sobre las enseñanzas que recibí al respecto, de aquel genial apicultor y maestro que fue Don Manuel Oksman.
Don Manuel tenía serios y limitantes problemas de salud, los que determinaron que su médico le recomendara que cambiara su modo de vida, de manera de dedicarse a alguna profesión que lo mantuviera en contacto con la naturaleza, ahí fué donde empezó con gallinas y abejas.
Lo que lo diferenciaba de los aprendices, (era autodidacta) es que poseía un cerebro suficiente como para cuatro personas, inteligentísimo, pero además con una capacidad para usar las cinco herramientas necesarias para tener criterio propio: (Poder de observación, poder de razonamiento, lógica, sentido común e instinto) como no he conocido en ninguna otra persona.
Usaba un método deductivo, tenía una habilidad para sacar conclusiones de sus observaciones, que fueron aleccionadoras para mí.
Recapacitando en su modo de explicar algún tema, uno veía el maravilloso "engranaje" que usaba su cerebro para llegar a la conclusión buscada.
Observar ese modo de pensar y colegir, me enseñó mucho más que apicultura.
Don Manuel cuando trataba este tema general de la economía apícola lo hacía desde el punto de la conveniencia del propio apicultor, desde adentro de SU bolsillo, el del apicultor digo.
Don Manuel Oksman empezó como dijera con abejas y gallinas, pues observando sacó la conclusión de que se complementaban o por lo menos, no se molestaban unas a otras.
Pero luego cuando avanzó en su aprendizaje, abandonó las gallinas, pues observó que negocio para EL eran las abejas,
PORQUE NO HAY QUE ALIMENTARLAS.
No tenía que comprar el alimento y dárselo como a las gallinas, con el consiguiente gasto de dinero y de horas de trabajo en suministrarlo.
Esto parece tonto, pero no lo es, es la base del negocio apícola, EL DEL APICULTOR, no el de la industria montada para abastecerlo de todo lo que "necesita" :-)
Necesario es meditar sobre lo anteriormente dicho.
Cuando desarrollaba este tema en una de mis clases, un alumno me repuso que también la cría de lombrices para producir abono o compost tiene esa característica, pues a las lombrices no hay que comprarle el alimento, pues se alimentan con desechos, con basura que muchas veces nos regalan.
Luego de escucharlo con atención, le hice notar que no es el mismo caso que el de las abejas, porque las abejas no nos necesitan para nada, no necesitan que nosotros las alimentemos, ni que las cuidemos.
Si intervenimos, es para peor (para ellas claro, y por rebote para nosotros) en cambio en el caso de las lombrices, aunque nos regalen su alimento, deberemos acarrearlo desde donde esté, y acomodarlo, prepararlo y suministrarlo, con el consiguiente gasto de dinero y de horas de trabajo.
Manuel Oksman nos daba una lección magistral de Economía Apícola cuando nos indicaba como se sigue por el mismo camino que han recorrido la mayoría de los apicultores exitosos, los que empezando con pocas colmenas, llegaron a tener muchísimas.
Que como casi siempre sucede, esos apicultores saben como es el proceso, pero o porque no saben como explicarlo o porque no quieren hacerlo, es raro que lo enseñen a los demás.
Y don Manuel decía que el colmenar debe crecer junto con la capacidad de conducción económica del dueño apicultor, y nos enseñaba, con generosidad, como es ese proceso, el camino que hay que seguir para pasar de ser dueño de un pequeño colmenar, a ser dueño de varios apiarios.
Nos enseñaba que para lograrlo, el capital necesario para crecer, DEBE PROVENIR, de manera substancial DE LAS ABEJAS.
NO DEBE SALIR DE NUESTRO BOLSILLO.
Para decirlo de una manera sencilla:
LAS ABEJAS NOS DEBEN COMPRAR LO QUE NECESITAMOS PARA CRECER.
Esto quiere decir, que nunca, NUNCA, debemos olvidar LOS RESULTADOS ECONÓMICOS ($$$) de cada campaña, de cada temporada, que el crecimiento de un apicultor se efectúa de a saltos, de año a año.
Y que la temporada que se pierde, la temporada en que no se logran recursos, no se puede recuperar más. Es un terrible atraso, porque para llegar al próximo ciclo de entradas de recursos ($$$),
HAY QUE ESPERAR UN AÑO.
Y a ellos, a los resultados económicos, deben ir apuntada toda nuestra estrategia (plan) y las tácticas (modo de llevar a cabo ese plan) correspondientes en el manejo de nuestro colmenar inicial.
Y para ello, que este es un tema muy largo, voy a poner por ejemplo lo que opinaba y nos enseñaba Don Manuel Oksman, del crecimiento del número de las colmenas que tenemos y el proceso MAS ECONOMICO con que efectuarlo.
Decía que la peor cosa que podemos hacer para aumentar el número de nuestras colmenas productivas, es usar, como se recomienda sistemáticamente en la técnica standard en uso, las mejores y más poderosas colmenas que tengamos; las cosecheras, para dividirlas.
Y esto es así, pues indefectiblemente esas colmenas, al ser divididas, dejan de ser cosecheras, productivas.
Cuando las dividamos, ya no serán más cosecheras, dejarán de darnos utilidades, ($$$) para darnos abejas.
Y lo que nunca sabremos, si hacemos eso, es CUANTA miel, o polen o propóleos, nos hubieran producido si no las molestábamos, si no las desguazábamos.
Mucho mejor resultado conseguiremos si aumentamos el numero de nuestras colmenas con el recurso de capturar enjambres, que son gratis.
Esto es lo mejor, de lejos.
O si en cambio de destrozar nuestras cosecheras se usan los descartes, y las menos buenas, que por lo mismo de serlo, van a producir haciendo fusiones, uniéndolas (que es la mejor manera) mucho más de lo que nos hubieran producido si las dejábamos desarrollarse por su cuenta, y en que la mayoría de las veces necesitarán que las ayudemos, con lo que encima nos ahorraremos el consiguiente trabajo y gasto de los siempre escasos recursos.
Y esto es así, porque aunque tengamos luego un número menor de colmenas tendremos necesariamente MAYORES resultados. En el bolsillo digo.
Que el negocio en apicultura no es:
DIVIDIR
sino
SUMAR
Solo con poderosas colmenas, y para serlo deben ser inmensas, se obtienen resultados en SU bolsillo.
Y solo con resultados en su bolsillo año a año, aprovechando no muchas colmenas, sino las que se pudieron consolidar PERO FUERTES, que son las únicas que producen resultados ($$$)
(Las demás ocasionan pérdidas)
Este, es el camino que hay que seguir para pasar de una a miles de colmenas productoras, si es eso con lo que se sueña.
Nota
Es prudente que señale aquí que no es lo mismo la Economía Apícola que se debe aplicar en pequeña, que en gran escala.
Me explico:
Las técnicas que puede ser que nos convenga aplicar en pequeña escala, es muy posible, casi seguro, dejarán de ser factibles, recomendables, en la Economía Apícola que se aplica en gran escala.
Por ejemplo:
Puede ser que cuando tengamos pocas colmenas, nos convenga o no moleste mucho al bolsillo, que nos pongamos a hacer fusiones de nuestras más débiles colmenas, pero luego, cuando la escala aumente, cuando pasemos de un colmenar a cada vez más apiarios, ya los números cambian, los costos de movilidad harán imposibles estos "malabares" los convertirán definitivamente, en antieconómicos, y ese es un lujo que nunca podremos darnos.
Personalmente, y respetando por supuesto el derecho que tiene cada uno de hacer su propia experiencia, hace mucho que aprendí que lo mejor es no tocarlas PARA NADA.
NUNCA.
A no ser las cosechables, para cosecharlas, claro :-)

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